Interés compuesto y regla del 72: cómo crece tu dinero

Por qué empezar pronto importa más que ahorrar mucho, con ejemplos reales.

Qué es el interés compuesto

Con el interés simple solo ganas intereses sobre el capital inicial. Con el compuesto, los intereses se suman al capital y a partir de entonces generan más intereses. La diferencia parece pequeña al principio, pero con el tiempo es enorme. Si inviertes 10.000 € a un 6 % anual, con interés simple tendrías 16.000 € a los diez años; con interés compuesto serían unos 17.908 €.

El poder del tiempo

Imagina dos personas que ahorran el mismo dinero con una rentabilidad del 5 %. Ana aporta 200 € al mes durante 20 años, de los 25 a los 45, y después deja el dinero quieto. Luis empieza a los 35 y aporta lo mismo durante 20 años. Aunque ambos aportan 48.000 €, Ana acabará con bastante más, porque sus primeras aportaciones han tenido más tiempo para generar intereses sobre intereses.

La regla del 72

Es un atajo mental para saber en cuántos años se duplica un capital: divide 72 entre la rentabilidad anual. Con un 4 %, tardará unos 18 años; con un 6 %, unos 12; con un 9 %, unos 8. Sirve también para la inflación: con una inflación del 3 %, el poder adquisitivo de tu dinero se reduce a la mitad en unos 24 años.

Qué factores influyen más

  • Tiempo: empezar antes es la ventaja más potente.
  • Constancia: aportar de forma regular suaviza el efecto de los vaivenes del mercado.
  • Costes: las comisiones elevadas se comen una parte del rendimiento año tras año.
  • Impuestos e inflación: el rendimiento real es menor que el nominal.

Recuerda que la rentabilidad no está garantizada: los productos de mayor rendimiento esperado suelen tener más riesgo. Prueba escenarios prudentes con nuestra calculadora de interés compuesto y consulta a un profesional antes de invertir.

La fórmula del interés compuesto

El capital final se calcula como capital inicial × (1 + tasa)años. Por ejemplo, 10.000 € a un 5 % anual durante 30 años se convierten en unos 43.219 €. Con un 3 % serían unos 24.273 €, y con un 7 % unos 76.123 €. Las diferencias de rentabilidad parecen pequeñas, pero con el tiempo se multiplican.

El efecto de las aportaciones periódicas

Si además aportas dinero cada mes, el resultado crece mucho más. Con 200 € mensuales durante 30 años a una rentabilidad media del 7 % anual, habrías aportado 72.000 € y el saldo rondaría los 244.000 €. Es decir, unos 172.000 € procederían de los intereses acumulados. Este es un ejemplo matemático: ninguna inversión garantiza una rentabilidad constante.

La regla del 72 con más ejemplos

Divide 72 entre la rentabilidad anual y obtendrás aproximadamente los años que tarda en duplicarse el dinero. Al 3 %, unos 24 años. Al 6 %, unos 12 años. Al 9 %, unos 8 años. Es una aproximación que funciona mejor con tasas entre el 6 % y el 10 %. También sirve a la inversa: con inflación del 3 % anual, el poder adquisitivo de tu dinero se reduce a la mitad en unos 24 años.

Qué pasa con la inflación y las comisiones

La rentabilidad que importa es la real: la nominal menos la inflación. Si tu dinero rinde un 4 % pero los precios suben un 3 %, tu poder adquisitivo crece solo un 1 % aproximado. Las comisiones de gestión y custodia restan directamente de la rentabilidad y, al actuar año tras año, tienen también un efecto compuesto. Una comisión del 1,5 % anual frente a una del 0,3 % puede suponer una diferencia de decenas de miles de euros a largo plazo.

El interés compuesto también juega en tu contra

El mismo mecanismo funciona con las deudas. Los intereses de una tarjeta de crédito revolving, con TAE que puede superar el 20 %, se calculan sobre el capital pendiente más los intereses anteriores. Por eso conviene pagar primero las deudas más caras antes de ahorrar o invertir.

Los ejemplos de esta guía son ilustrativos. La rentabilidad pasada no garantiza resultados futuros y esto no constituye asesoramiento de inversión.

Herramienta relacionada: Calculadora de interés compuesto.