Qué es el interés compuesto
El interés compuesto es el mecanismo por el cual los intereses que genera un capital se suman a él y, a partir de ese momento, también producen intereses. Se suele llamar «interés sobre interés» y es la razón por la que el ahorro a largo plazo puede crecer de forma exponencial. Albert Einstein no dijo que fuese la fuerza más poderosa del universo, como cuenta la leyenda, pero sí es una de las ideas más importantes en finanzas personales.
La fórmula básica sin aportaciones es C = C₀ × (1 + i)n, donde C₀ es el capital inicial, i la rentabilidad por periodo y n el número de periodos. Con aportaciones periódicas, cada ingreso nuevo empieza a generar sus propios intereses desde el momento en que se realiza, y esta calculadora lo simula mes a mes.
Cómo usar la calculadora
Indica el dinero con el que empiezas, la cantidad que añadirás cada mes, la rentabilidad anual esperada y el número de años. Al pulsar Calcular verás el capital final, lo aportado de tu bolsillo y los intereses generados. El gráfico compara la evolución del capital total con la línea de aportaciones: la distancia entre ambas es el efecto del interés compuesto.
Ejemplo práctico
Imagina que empiezas con 5.000 € y ahorras 200 € al mes con una rentabilidad media del 5 % anual. Después de 20 años habrás aportado 53.000 € (5.000 iniciales más 48.000 en cuotas), pero tendrás cerca de 95.800 €. Casi la mitad del capital final procede de intereses. Si prolongas el plazo a 30 años, el resultado ronda los 188.800 € porque el crecimiento se acelera cuanto más avanza el tiempo.
Los tres factores que más influyen
- El tiempo: empezar diez años antes suele pesar más que aportar mucho más dinero después.
- La constancia: las aportaciones regulares reducen el riesgo de intentar acertar el momento de entrada.
- La rentabilidad y los costes: una diferencia del 1 % anual en comisiones puede restar decenas de miles de euros en décadas.
Limitaciones de la simulación
Los mercados no ofrecen una rentabilidad constante: un fondo puede ganar un 15 % un año y perder un 10 % al siguiente. Esta herramienta emplea un tipo fijo para que puedas comparar escenarios, pero no predice resultados reales. Tampoco incluye impuestos sobre ganancias ni el efecto de la inflación, que reduce el poder adquisitivo del dinero acumulado. Prueba con rentabilidades prudentes y consulta a un asesor financiero antes de tomar decisiones de inversión.