Para qué sirve esta calculadora
Casi cualquier meta de ahorro tiene dos datos: cuánto cuesta y cuándo la quieres alcanzar. La herramienta convierte esos dos datos en una cifra concreta: la cantidad que debes apartar cada mes. Sirve para planificar unas vacaciones, la entrada de una vivienda, un coche, un fondo de emergencia o los estudios de un hijo.
Cómo se calcula
Sin rentabilidad, la cuenta es directa: (objetivo − ahorrado) ÷ número de meses. Con rentabilidad, el dinero que ya tienes crece por sí solo y cada aportación mensual genera intereses durante el tiempo que queda, así que la cuota necesaria baja. La calculadora aplica la fórmula de una anualidad: la cuota es igual a (objetivo − capital inicial × (1 + i)n) × i ÷ ((1 + i)n − 1), donde i es la rentabilidad mensual y n el número de meses.
Ejemplo práctico
Quieres reunir 12.000 € en 3 años y ya tienes 1.000 €. Sin rentabilidad, necesitas ahorrar (12.000 − 1.000) ÷ 36 = 305,56 € al mes. Con una rentabilidad del 2 % anual, la cuota baja a unos 295 € mensuales, porque los intereses aportan una parte del camino. La diferencia parece pequeña en plazos cortos, pero crece cuanto más largo es el plazo.
Cómo hacer realista tu plan
- Automatiza el ahorro: programa una transferencia el mismo día que cobras. Lo que no ves, no lo gastas.
- Separa el dinero: una cuenta distinta para cada meta evita mezclarlo con los gastos diarios.
- Ajusta el plazo, no solo la cuota: si la cifra mensual no te encaja, alarga unos meses y vuelve a calcular.
- Revisa cada trimestre: los sueldos y los precios cambian; actualizar la meta evita llevarse sorpresas.
Qué rentabilidad usar
Para metas a menos de tres años lo prudente es dinero sin riesgo: cuentas remuneradas o depósitos, con rentabilidades bajas pero conocidas. Para plazos largos se suelen valorar productos con más riesgo, pero entonces la rentabilidad no está garantizada y conviene usar una cifra conservadora. En caso de duda, pon 0 %: si llegas, será con margen.